DERRAME1
Compartir

Petróleos Mexicanos finalmente aceptó que el derrame que ha contaminado cientos de kilómetros de costa fue producto de una fuga en sus propias instalaciones. El director de la paraestatal confirmó que el incidente en el complejo Cantarell fue ocultado por funcionarios internos, quienes permitieron que el daño se extendiera durante días.

Información publicada por El Universal, señala que, en la rueda de prensa interinstitucional, se expuso que la fuga se localizó en un ducto de 36 pulgadas tras dos días de búsqueda por parte de buzos. A pesar de conocer la magnitud, las áreas técnicas decidieron no cerrar la válvula principal de inmediato, lo que permitió que el derrame continuara con mayor fuerza durante más de una semana.

Cabe recordar que las primeras versiones oficiales indicaban que el petróleo en las playas de Pajapan y Centla provenía de un barco que vertió ilegalmente su carga o de fuentes naturales. Greenpeace ya había alertado sobre la presencia de combustible en 16 puntos costeros, contradiciendo la postura inicial de la empresa.

Rodríguez Padilla destacó que detectó irregularidades como la falta de reporte sobre 350 metros cúbicos de agua contaminada recuperada. Asimismo, señaló que las bitácoras de los barcos en la zona de Abkatún revelaron una movilización masiva de recursos de contención que nunca fue reportada oficialmente a los mandos superiores de Pemex. El resultado de esta investigación interna ha sido el cese del subdirector de seguridad y protección ambiental, el coordinador de control marino y el líder del área de derrames. Estos funcionarios son señalados por ocultamiento de información y resistencia a la transparencia durante la emergencia ambiental