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Mérida, Yucatán.— El descarrilamiento del conocido “trenecito” del Parque Zoológico del Centenario dejó como saldo tres personas lesionadas, entre ellas una mujer de 26 años que sufrió la amputación parcial de dos dedos, en un hecho que ha encendido nuevamente las críticas sobre el estado en que se encuentra uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad.

El accidente, ocurrido dentro de las instalaciones del parque, generó momentos de tensión entre visitantes y familias que se encontraban en el lugar. Paramédicos atendieron a los heridos y trasladaron a la mujer para recibir atención médica especializada.

Más allá del incidente, el hecho vuelve a poner sobre la mesa el deterioro progresivo del Parque Zoológico del Centenario, señalado en reiteradas ocasiones por falta de mantenimiento, infraestructura obsoleta y escasa inversión en sus principales atracciones.

Durante las últimas administraciones panistas, el parque ha pasado de ser un referente recreativo y familiar a un espacio con visibles signos de abandono. El descarrilamiento del “trenecito” no solo es un accidente aislado, sino el reflejo de una problemática más profunda: la omisión en el cuidado y modernización de un sitio icónico para los meridanos.

Vecinos y visitantes han comenzado a exigir revisiones urgentes a las condiciones de seguridad de las instalaciones, así como un plan integral de rescate que garantice que hechos como este no se repitan. Mientras tanto, el incidente deja en evidencia que el descuido de los espacios públicos puede tener consecuencias directas en la integridad de la ciudadanía.