La resolución del último litigio de Shakira en los tribunales madrileños ha dejado al descubierto las tensiones existentes entre los grandes contribuyentes y la Agencia Tributaria. La sentencia dictada por la Audiencia Nacional no solo exime a la colombiana del pago de impuestos por el año 2011, sino que critica la falta de rigor en las acusaciones del Estado.
Según los reportes de la agencia de información EFE, el fallo judicial obliga a la Hacienda pública a gestionar una devolución cercana a los 60 millones de euros en favor de la cantante. Los magistrados determinaron que la presión ejercida sobre la artista se basó en indicios circunstanciales que nunca pudieron ser elevados a rango de pruebas fiscales obligatorias.
El tribunal fue sumamente explícito al desestimar el argumento de que la relación amorosa con Gerard Piqué obligaba a la cantante a declarar todos sus ingresos globales en España. La corte puntualizó que una relación de noviazgo formal sin matrimonio civil ni descendencia en común carece por completo de efectos fiscales para ciudadanos extranjeros.
Para el equipo de comunicación Llorente y Cuenca, que ejerce la representación de la colombiana, la resolución limpia el nombre de la estrella frente a acusaciones infundadas. El dictamen fue recibido con optimismo en el entorno de la artista, quien consideró la resolución como un acto de justicia tardía pero efectiva tras años de persecución mediática.
Por su parte, el abogado de la cantante arremetió contra las autoridades del fisco por emplear estrategias de cobro que consideran desproporcionadas. El especialista jurídico celebró que los tribunales independientes pongan límites claros a las interpretaciones arbitrarias de las leyes de residencia por parte de los inspectores de Hacienda.
Aunque este triunfo otorga un respiro financiero e institucional a Shakira, la batalla en las cortes de Madrid podría reactivarse en los meses venideros. Los representantes de la Agencia Tributaria ya preparan su estrategia de impugnación ante el Tribunal Supremo en un intento final por defender las liquidaciones emitidas originalmente contra la artista.
