Si eres de los que no soportan el sudor y prefieren mil veces andar frescos en el carro, hay una lista de colores que deberías borrar por completo de tus opciones para tu próximo vehículo. Aunque el negro o el gris oscuro se ven supermodernos y ejecutivos, la verdad es que en las épocas de calor se vuelven tus peores enemigos por culpa de la física.
De acuerdo con lo que reportó Uno TV, un estudio del Real Automóvil Club de Cataluña puso las cartas sobre la mesa al comparar naves idénticas de color blanco y negro. La diferencia fue de casi 20 grados centígrados entre ambos habitáculos; mientras el coche blanco se mantenía en unos 63 grados bajo el rayo del sol, el negro se disparó de forma alarmante hasta rozar los 80 grados.
La explicación de este fenómeno es bastante simple: los colores oscuros como el negro, el azul marino y el verde pino devoran la radiación solar. Al no poder rebotar los rayos del sol, toda esa luz se transforma en energía térmica que se queda atrapada dentro de la cabina, calentando los asientos, el tablero y todo lo que dejes por ahí guardado.
En cambio, si te vas por el bando de los colores claros como el blanco impecable o el plata, el carro va a reflejar la mayor parte de esa radiación. Esto hace que el calentamiento de la lámina sea mucho más lento y controlado, dándote un respiro enorme cuando te subas al coche después de una larga jornada de trabajo o una tarde en el centro comercial.
Obviamente, un color claro no va a hacer que tu carro sea un refrigerador portátil, pero vaya que ayuda a mantener el confort dentro de los límites soportables. Si no tienes una cochera techada o un árbol que te tire el paro con la sombra, vete por lo seguro y elige tonalidades que jueguen a tu favor contra el calor de la temporada.
