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Para entender el impacto de la “Ley Anti-Sergio Mayer”, es fundamental conocer qué dice el reglamento actual sobre las licencias. Hasta el momento, la Cámara de Diputados es flexible en ciertos supuestos que se consideran causas justificadas para que un legislador se retire temporalmente sin perder su escaño de forma definitiva.

Los motivos aceptados incluyen enfermedades que incapaciten al diputado para cumplir su función, así como la posibilidad de optar por otro empleo en la Federación, estados o municipios donde se perciba sueldo. También se permite la licencia para quienes deciden postularse a otro cargo de elección popular o para ocupar puestos directivos dentro de sus respectivos partidos políticos.

Otras causales válidas son el desahogo de trámites ante autoridades judiciales o comparecencias jurisdiccionales. Asimismo, el reglamento protege los derechos de las diputadas en estado de gravidez, permitiéndoles solicitar licencia para la incapacidad pre y postnatal, garantizando que su condición laboral y política no se vea perjudicada por la maternidad.

La “Ley Anti-Sergio Mayer” llegaría a romper esta lista de permisos al añadir una prohibición explícita. A diferencia de las causales mencionadas, que responden a necesidades de salud, justicia o avance en la carrera pública, la participación en programas de entretenimiento se considera una actividad ajena al espíritu del servicio público que no merece protección reglamentaria.

Con esta reforma, la bancada de Morena pretende que las licencias dejen de ser un “comodín” para ausentarse por motivos triviales. Si la iniciativa prospera, el catálogo de motivos para dejar la curul será más estricto, dejando fuera cualquier actividad que pueda ser catalogada como recreativa, asegurando que el escaño solo quede vacío por razones de fuerza mayor o interés público.