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El anuncio de la visita de León XIV a Francia del 25 al 28 de septiembre de 2026 pone en evidencia el sutil pero importante cambio de prioridades en la diplomacia vaticana. Al confirmar su presencia en París y en la sede de la UNESCO, el actual pontífice rompe con la línea de su predecesor, Francisco, quien durante sus doce años de liderazgo prefirió mantener una distancia prudencial con las principales capitales de la Europa tradicional.

Conforme a los datos proveídos por la Agencia EFE, la oficina de prensa de la Santa Sede oficializó el viaje atendiendo los llamados de la Iglesia local, del presidente Emmanuel Macron y del director del organismo de la ONU. Para León XIV, que celebró su primer año de pontificado el pasado 8 de mayo, este paso consolida una estrategia de apertura hacia las potencias históricas del catolicismo, un enfoque que contrasta con el acento periférico del papa argentino.

Durante más de una década, el presidente Macron intentó de forma persistente que Francisco realizara una visita oficial de Estado a París, recibiendo constantes negativas. El antiguo papa jesuita estuvo tres veces en suelo francés, pero sus destinos fueron Estrasburgo —para hablar ante las instituciones europeas— y Marsella, enfocándose estrictamente en la crisis migratoria del Mediterráneo, dejando siempre de lado las pompas gubernamentales de la capital.

La ausencia más comentada de Francisco ocurrió durante las celebraciones por la reconstrucción y reapertura de la emblemática catedral de Notre Dame, destrucida parcialmente por el fuego en abril de 2019. A pesar de los ruegos del gobierno y de los católicos parisinos que anhelaban ver al papa en el restaurado altar mayor, el pontífice argentino decidió no asistir, una herida sentimental que el nuevo viaje de León XIV en septiembre promete sanar.

El cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal, ha sido una pieza clave en este giro histórico, recordando la “alta estima” que el nuevo pontífice tiene por el legado espiritual de Francia. Desde el relevo papal en 2025, las autoridades eclesiásticas y civiles coordinaron esfuerzos para asegurar que el itinerario incluyera tanto la relevancia global de la UNESCO como el misticismo del Santuario de Lourdes.

Este histórico viaje en septiembre será la quinta misión internacional de León XIV, quien previamente habrá visitado España en el mes de junio de 2026. Con un programa equilibrado que satisface los anhelos políticos del gobierno y las necesidades pastorales de los fieles en Lourdes, la Santa Sede demuestra que las grandes capitales europeas vuelven a estar en el centro del mapa geopolítico de la Iglesia católica.